29. Como impacta el coronavirus en las personas mayores


En estos días de sobre-información y fake news, me gustaría hacer una breve reflexión basándome no tanto en números y datos, sino en un abordaje integral de cómo el coronavirus está impactando en la vida de las personas mayores y qué cosas podemos hacer para protegerlos y para hacerles más llevaderos estos días de aislamiento.
Digo que no quiero basarme en números, porque después de leer tantísimas fuentes(*) y estadísticas he llegado a la conclusión de que CUALQUIER dato, sobre todo los de España, NO valen para hacer proyecciones a futuro ni sacar conclusiones porque no se están recabando de manera sistemática ni homogénea, como el propio Fernando Simón reconoció ayer en su comparecencia en La 1. Las tasas de contagio no son ciertas, por la tanto, las ratios de mortalidad, tampoco lo son.
Otro hecho destacable es el relacionado con enfermedades y patologías previas, ya se está diciendo que hay gente que muere “con” el coronavirus y no “por” el coronavirus ya que no se han establecido las correlaciones necesarias para poder afirmarlo.
Hay dos cosas que son hechos reales y comprobados:
  1. La edad es la variable más relevante en cuanto al impacto de la enfermedad. Debido a que las personas mayores tienen su sistema inmunológico presumiblemente más debilitado que la gente más joven y sana.
  2. España es uno de los países más envejecidos del mundo, por lo que se espera, por pura distribución estadística, que los fallecidos sean más mayores que en otros países, como China, por ejemplo.

Entonces, claramente, las personas mayores de 65 años -9 millones- y especialmente mayores de 75 años -4.4 millones tienen que ser los más protegidos y cuidados.
Por eso, cuando me enteré del cierre de colegios sin ningún plan de contingencia por detrás no salía de mi asombro: “¿¿¿¡¡¡Dejarán a los niños con los abuelos!!!???”
Más allá de entrar en valoraciones sobre la actuación del gobierno (no es momento), creo que esta medida fue totalmente en contra de la población de riesgo.
Pasados estos días de confusión, ahora sí que ya todos somos conscientes de que especialmente la gente mayor tiene que quedarse en casa.
Voy a coger el esquema de las dimensiones de la vejez de Aging 2.0 para repasar rápidamente estos impactos:

1.Compromiso y propósito: Por supuesto que una de las cosas que más se afectan es la capacidad de contribución a la sociedad, y su interacción intergeneracional, especialmente con los nietos. También es posible que surjan cuestiones sobre su rol y utilidad, es por eso por lo que hay que reducir la sensación de aislamiento que puedan tener, especialmente entre aquellos donde la brecha digital sea un problema. ¿Qué hacer?
·         Hagámosles sentir útiles, aunque más no sea recordándoles todo lo que ya han hecho en la vida y todo lo que nos han ayudado en el pasado y, por supuesto, todo lo que podrán hacer cuando todo esto haya pasado.
·         Poner este tiempo en perspectiva, en sus largas vidas ¿qué son 15 o 20 días?

2.Bienestar financiero: Probablemente los mayores que ya perciben sus pensiones y jubilaciones sean los menos impactados a nivel financiero, pero seguramente, así como salieron al rescate de muchas familias durante la crisis que comenzó en el 2008, una vez pasada esta nueva crisis inaudita, sean ellos quienes nuevamente se conviertan en el sostén económico de sus seres queridos. Su labor de apoyo será fundamental, y espero que así se lo sepamos agradecer. ¿Qué hacer?
·         Intentar no trasladarle demasiada preocupación (totalmente validada y normal) sobre la situación a nivel económico y financiero de la familia.
·         Organizar el presupuesto de gastos para las próximas semanas, no gastar de más ni “por si acaso”.


3.Movilidad y movimiento: Este es uno de los puntos que nos impacta a todos por igual, pero, en el caso de la gente mayor, que ya no conduce y que realizan sus desplazamientos a pie para hacer sus gestiones diarias, me genera especial preocupación por dos motivos:
El primero, porque no tienen la opción de hacer “compra de carga” (como se suele decir en gran consumo) y, por lo tanto, no pueden tener el mismo nivel de reclusión que el que podemos asumir quienes tenemos la oportunidad de movernos en coche o hacer compra para varios días.
En segundo lugar, los mayores están muy acostumbrados a salir a diario a comprar el pan, los alimentos frescos para el día, ir al mercado o al super de barrio, pasar por la farmacia o el banco y, el perder esta rutina que los pone en contacto forzado con el mundo y les asegura un mínimo de movilidad puede tener un impacto muy fuerte en su salud física y mental.
Recordemos que, como vimos en otros artículos, es mucha la gente mayor que vive sola (la mayoría mujeres). ¿Qué hacer?
·         Me encanta la iniciativa que proviene de Italia y que ya se está implementando en muchas ciudades. Hay chicos jóvenes que se ofrecen a ir a hacer la compra o cualquier recado a los mayores cercanos a su domicilio. A la hora de entregar las cosas, guardan la distancia y, muchas veces, ni se ven. Es una ayuda casi anónima, totalmente desinteresada.
·         Velar porque aún dentro de casa, mantengan un mínimo de movilidad, algún ejercicio de estiramiento, caminar por un pasillo… cada paso cuenta para frenar procesos de atrofia y disminución de la movilidad.

4.Vida diaria y estilo de vida: Otro aspecto importante es la forma en que altera la vida diaria y las rutinas, tareas como vestirse, ducharse, comer, o el cuidado personal en general pueden volverse más complicadas si ya no existe una necesidad de salir o si se carece de la posibilidad de recibir ayuda en casa en casos de mayor nivel de dependencia. Es cierto que las personas que se dedican al cuidado de los mayores pueden seguir cumpliendo con su trabajo, pero recordemos que, en España, la mayor parte del cuidado recae en miembros de la propia familia, entre ellos, especialmente las mujeres que son en muchos casos son Generación Sandwich (como también hemos visto). Otro punto que es relevante es la seguridad dentro del hogar ya que al estar más tiempo encerrados pueden verse “tentados” a ponerse a ordenar y manipular objetos pesados o en altura con el consiguiente riesgo de accidentes. ¿Qué hacer?
·         Estar pendiente de ellos, aunque sea por teléfono para ver como llevan los horarios y las tareas diarias. Quienes vivan solos necesitarán mayor apoyo y seguimiento, aunque pensemos que ya están acostumbrados a ello.
·         Alentarlos a mantener una rutina, una planificación y advertirle sobre los peligros que pueden encontrar en casa extremando las medidas de precaución (por ej, no dejar la llave puesta en la cerradura, tener teléfonos de emergencia a mano, dar juegos de llaves a vecinos, etc)

5.Cuidados: El no poder tener el contacto presencial y físico con los seres queridos, o incluso, el cierre de centros de día y residencias dificulta muchísimo la prestación de cuidados de los mayores. Ayer se habló sobre un Plan de ayuda a los mayores, pero aún no he localizado en qué cosiste exactamente. Evidentemente, las personas que presentan un mayor grado de dependencia y de soledad, son las más vulnerables y a las que primero se deberá prestar ayuda. ¿Qué hacer?
·         Hacer un extra esfuerzo para organizarse y lograr sacar tiempo para poder ir a echar una mano, si hace falta, alternarse con otros miembros de la familia para asumir roles y responsabilidades.
·         Si ya no es posible ir físicamente a brindar ayuda, averiguar las opciones que está organizando el gobierno para poder solicitarlas cuanto antes.

6.Coordinación de los cuidados: Aquí es donde los españoles podemos dar lecciones de solidaridad y coordinación a la hora de ayudar a los demás. Además de nuestra generosidad, ahora más que nunca deberán entrar en juego todas las herramientas tecnológicas que ya estaban disponibles pero que no se generalizaban debido a barreras culturales y educativas, por ej: la tele-salud, la monitorización telemática, el soporte virtual, los sensores, etc. Tenemos la oportunidad de dar un salto cualitativo en este sentido. La clave está en la velocidad de respuesta y la capacidad de adaptación, porque cada día, cuenta. ¿Qué hacer?
·         Apoyarse en los vecinos y comunidad cercana.
·         Informarnos sobre productos y servicios tecnológicos disponibles para probar su funcionamiento durante estos días.

7.Salud mental: Este aislamiento pondrá a prueba a nuestra capacidad para mantenernos estables y motivados, pero, entre las personas mayores que ya pueden presentar alguna patología mental, sobre todo depresión y ansiedad entre las mujeres (una de las principales enfermedades crónicas), el impacto puede llegar a ser devastador. El pasar más tiempo solos, estar en menos contacto con los seres queridos, cambiar radicalmente rutinas y forma de vida son factores que inciden negativamente. ¿Qué hacer?
·         FUNDAMENTAL mantener el contacto frecuente, diario, si es posible, aunque más no sea por teléfono. Si el mayor maneja tecnología, hacer video llamadas a través del propio teléfono u ordenador. Intentar hablar de temas variados y hacer planes de futuro.
·         Para aquellos mayores que ya posean algún antecedente, seguimiento más de cerca, recordar la toma de medicación y estar muy pendientes de cualquier síntoma de empeoramiento.

8.Final de la vida: Lo que no tenemos que perder de vista es que TODO este esfuerzo que colectivamente estamos haciendo tiene como fin SALVAR VIDAS, sobre todo la vida de los más vulnerables, lo más débiles, la de aquellos que han forjado con gran esfuerzo y sacrificio el estado de bienestar que hoy todos disfrutamos. ¿Qué hacer?
·         Por ellos, lo mejor que podemos hacer es: QUEDARNOS EN CASA.


Mucho ánimo a todos y recordar: TODO ESTARA BIEN.



Fuentes consultadas:


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